Cuando Simon Pegg y Nick Frost se unen, tendremos la seguridad de estar ante una comedia de clase, y ya cuando les dirige Edgar Wright es seguro que nos encontramos ante una comedia que se recordará por las risas generadas y los agradables y desternillantes momentos (recordad Zombies Party, la traducción que se hizo en España de Shaun of the Dead, desde mi punto de vista de las mejores comedias que vi en los últimos años)
Gary King (Simon Pegg), un ser desempleado y hedonista, busca reunir a sus antiguos amigos del pueblo (Peter, Oliver, Steve y Andy), para lograr realizar la hazaña que intentaron realizar 20 años atrás y que no la pudieron realizar, tomarse una pinta de cerveza en 12 pubs consecutivos terminando en el The World´s End. Pese a las reticencias iniciales, los amigos, que tiene una vida bastante más centrada y consolidada que la de Gary, aceptan la propuesta y parten a su antiguo pueblo a cumplir con tal descabellado plan de fin de semana.
Todo marcha a la perfección, incluso en el segundo pub, el grupo se encuentra con la hermana de Oliver, Sam la cual de joven tuvo una aventura con Gary y de la cual Steve ha estado enamorado secretamente durante años. Pero al llegar al cuarto pub, Gary, quien si no, tiene un altercado en los baños con un joven, descubriendo, debido a un fortuito golpe en la cabeza, que es un robot. Al contárselo a sus amigos, en principio no le creen, hasta que recibe una llamada de su madre, muerta años atrás. Ante esta situación el grupo de amigos, sin olvidar su plan inicial, mejor dicho Gary no lo olvida, intentarán descubrir que pasa en el pueblo, a que es debido la existencia de estos robots, yendo a todos los pubs hasta llegar al último.
Agradable comedia, con el típico humor británico, que no llega al nivel de grandes clásicos del humor de las islas (maravillosa La Vida de Brian con los magnificos Monty Python) pero que gustará y mucho a todos aquellos que quieran reírse después de un día de estres y aliviar el día a día.

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